¿Tu cámara resiste el clima chileno? Guía para entender las certificaciones IP e IK
Al comprar cámaras de seguridad para exteriores, es común dejarse llevar por la resolución del lente o las funciones de inteligencia artificial. Sin embargo, el hardware que protege esos componentes electrónicos es lo que determina si tu inversión durará años o apenas unos meses.
Para garantizar que un equipo soporte desde los fuertes temporales del sur hasta el polvo del norte de Chile, debes revisar dos siglas fundamentales en su ficha técnica: la certificación IP y la certificación IK.
Para exteriores, es imprescindible buscar certificaciones IP66 o IP67. El primer número indica la protección total contra el ingreso de polvo, mientras que el segundo asegura que el equipo es resistente a fuertes chorros de agua o incluso inmersiones temporales provocadas por lluvia extrema. Adicionalmente, si la cámara se instalará a baja altura o en zonas conflictivas, debes exigir la certificación IK10. Esta es la norma antivandálica máxima, lo que significa que la carcasa puede soportar impactos violentos sin que se rompa el lente interior.
Incluso con estas protecciones, el mantenimiento físico sigue siendo clave. Si notas que la cámara se empaña internamente debido a cambios bruscos de temperatura, es necesario revisar los sellos de goma o introducir bolsas de gel de sílice en su interior para absorber la humedad.


